Más que Machu picchu

Es una maravilla del mundo, no hay duda de ello. Lo es no solo por su construcción y por su historia, sino que también por su perfecto emplazamiento. Machu Picchu está lleno de misterios, pero también nos ofrece la oportunidad única de descubrir y conocer más de los Incas. El 70% de esta construcción se encuentra en su estado natural: el sistema de drenaje, el observatorio, los almacenes, las plazas, sus puentes, todo está aquí, pero para valorar este lugar, tengo que recomendar algo antes: conocer las ruinas incas. Conocerlas nos ayuda a entender realmente lo que significa este lugar.

Las ruinas Incas están llenas de historias de destrucción. Sus templos fueron reemplazados durante el proceso de evangelización, sus tesoros fueron saqueados, sus tumbas profanadas. Los vestigios de esta civilización nos maravillan: Pachacámac en la costa de la provincia de Lima, Moray y su laboratorio agrícola cerca de Cusco, Ollantaytambo y el templo del sol. Todos estos lugares han sido recuperados, porque sufrieron las consecuencias de la llegada de los ¨conquistadores¨. En este contexto Machu Picchu es diferente, porque está intacto después de ser abandonado por los Incas.

Machu Picchu está construido por piedra granito con un gran porcentaje de cuarzo, es un lugar energético por excelencia. Al norte se encuentra el Huayna Picchu, al sur el Machu Picchu, dos montañas imponentes, majestuosas. Su emplazamiento vuelve loco a cualquiera, no te dejas de preguntar cómo hicieron una ciudad en aquel lugar.

Hay brújulas de piedra que marcan los puntos cardinales, ventanas que dejan pasar la luz de forma directa solo en los solsticios y equinoccios.

Su forma de entender el mundo sorprende, es todo una oda a la naturaleza y un lugar de interés geográfico por excelencia.

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