Eclipse anular Aysén

Eclipse de fuego

Son las 9:00 de la mañana y estamos junto a la Jesu apostados a unos kilómetros de Coyhaique. Hemos esperado durante toda la noche este momento.
Semanas antes, la misma Jesu nos contaba en un grupo fotográfico que se daría este evento en la Patagonia. Envió dos veces la noticia antes de que la tomara en cuenta. Pensé detenidamente en lo arriesgado que era viajar a un lugar en donde los cielos se nublan con facilidad, y en donde los pronósticos carecen de toda certeza.

Aún así decidí viajar, aunque nadie se motivara a hacerlo. Varios amigos lo pensaron, todos desistieron en el camino: “mucho riesgo para tamaña inversión”.

Pensé mucho en esta foto, imaginé muchas posibilidades. Cada una era más espectacular, sin embargo me quedé con la más sencilla de todas.

La foto comienza con el amanecer. Un sol intenso se abre paso entre las nubes que solo cubren el horizonte. Poco a poco, se eleva, poco a poco la luna nueva lo eclipsa.
Si, la luna nueva, esa que es invisible durante su fase, pero que durante un eclipse se hace presente. Que especial es todo lo que sucede!

Durante las dos horas que duró el evento, estuve mirando el cielo, asombrado, alerta y esperanzado de lograr una buena secuencia.

Nada se compara con estar ahí, los fenómenos naturales no se pueden reproducir a través de internet con una buena fotografía o una gran historia. Las experiencias se viven, se sienten, se graban en tu memoria.

Nos vemos en el próximo eclipse total de sol, en el Valle del Elqui 2019.

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