Al encuentro del eclipse anular

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Cuando tenía unos doce años tomé mi primer autorretrato con una reflex. Mi papá había comprado una cámara para experimentar, pero nunca tuvo mucho éxito, creo que nunca entendió del todo los parámetros de velocidad de obturación, sensibilidad de la película y tiempo de exposición. En esos tiempos, como no podías revisar la foto que tomaste, obtenias resultados desastrosos, y eso era lo que pasaba: fotos desenfocadas, mal encuadradas, sobre expuestas, etc.

Para mi era un mundo interesante, siempre jugué con la cámara y en más de alguna ocasión, tuve la suerte (claramente sin querer hacerlo) de tomar una buena foto.

Cuando estaba en cuarto medio, un profesor de artes nos dio un trabajo audiovisual, el primero que me habían encomendado en toda mi vida estudiantil. Era el año 2004 y las primeras cámaras digitales comenzaban a venderse en el mercado, ya no necesitabas rollo y podias revisar las veces que fuera necesario tus tomas, hasta alcanzar la indicada.

Hicimos un trabajo con unos amigos, nos sacamos la mejor nota y nos felicitaron por el guión, tenía algo que los demás no lograron: una historia que contar.

Comencé a estudiar Geografía, pero el “bichito” estaba ahí, siempre presente. En cada actividad estudiantil, llevaba mi cámara, documentaba lo que sucedía. Tenía la inquietud de seguir avanzando, de aprovechar ese boom que significaba la era digital.

Mi padre, que nunca pudo dominar del todo una cámara, se dió cuenta que podía fortalecer la pasión que iba surgiendo en mi. En una navidad, me regaló una cámara semiprofesional, que estaba fuera de sus posibilidades económicas. Estuvo mucho tiempo pagándola, y es un gesto que agradezco enormemente, porque me dio la confianza para desarrollar mi pasión.

Y es esa pasión, la que hoy en día, me lleva a preparar mi primera aventura 100% audiovisual. Desde ahora comenzaré a viajar en búsqueda de eventos naturales excepcionales, para registrarlos y contar historias de cómo nuestro planeta nos ofrece momentos irrepetibles, y que debemos aprovechar de presenciar, mientras estemos en el.
El próximo 26 de febrero, en Coyhaique, tendrá lugar el eclipse anular de sol. Voy en búsqueda de una fotografía diferente, donde la locación elegida, será clave. Esto me emociona mucho, porque me permite explorar los lugares con mi alma geográfica.

¿Qué posibilidades tengo de tener éxito?

Es posible que ese día esté nublado, pero también es posible que no lo esté. Creo que la mejor opción es estar ahí para intentarlo. No quiero arrepentirme después, la vida es muy corta, y la siguiente opción para nuestro país, será el 20 de diciembre del 2020. No quiero esperar tanto tiempo…

2 comments on “Al encuentro del eclipse anular
  1. Catalina dice:

    Dale con todo! Sean como sean las condiciones en el momento de la foto, ¡¡¡ya estarás viviendo una gran aventura!!! Yo muy agradecida de haber visto parte de tus inicios en esta área. Felicitaciones por seguir siempre tus sueños!

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