Mister Jang

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Todos los que llegamos al campo base del Aconcagua, compartimos un sueño: hacer cumbre. Y es ese sueño en común, el que te permite hacer nuevos amigos.
Hoy recibí un correo de uno de mis amigos coreanos, mister Jang, lo conocí así porque me fue imposible pronunciar su nombre. Me contaba que finalmente habían logrado llegar a la cima, me alegré mucho, era lo que les deseamos con Bruno antes de volver a Chile.
Ellos llegaron al Aconcagua cuando el parque se encontraba cerrado, justo en el momento en que evacuaban a los montañistas de Nido de Cóndores, porque se aproximaba una nueva tormenta.

Mister Jang decidió subir con malas condiciones climáticas, a portear equipo al campamento Canadá. Nosotros esperamos al siguiente día, para hacer lo mismo, pero avanzando directamente a Nido de Cóndores, sin parar en Canadá.

Cuando subimos a Nido, vino la tormenta. El camino fue difícil, llegué cansado y me senté en una roca a recuperar el aliento, en ese momento, entre medio del viento blanco, escuché mi nombre… era mister Jang, y me preguntaba si me encontraba bien. Siempre es bueno encontrar amigos en las dificultades. El iba de regreso a Canadá, su amigo de cordada, no se había adaptado aún a la altura, por lo que el intento a la cumbre, para ellos, tenía que esperar.

Nosotros seguimos subiendo, hicimos cumbre el domingo y bajamos al base ese mismo día. Para nuestra sorpresa, a la mañana siguiente, encontramos la carpa de nuestros amigos en el base, habían bajado nuevamente para aclimatar desde cero, según las indicaciones médicas que les dieron.

Sin lugar a dudas fueron persistentes, y eso en la montaña, junto con la prudencia, se premia tarde o temprano.

Compartimos la cumbre!

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