¿Quién soy ahora?

Hoy es mi último día en Jasper, esta es mi última foto de cómo me veo antes de volver a la cuidad en Vancouver, luego de 28 días de aventura.

Puedo decir que soy un geógrafo (en parte), no sólo porque estudié para serlo, sino porque me siento como los primeros exploradores que iban a conocer el mundo más que leerlo en un libro. Pero no creo que alguien se defina por su profesión, creo que se puede ser más que eso.

¿Un aventurero?, aventurero, soñador y agradecido de la vida. Creo que eso me define de mejor manera.

Sobre esta aventura quiero rescatar algo. Aunque gran parte del tiempo hice este recorrido solo, me sentí siempre acompañado. Primero por Dios, siempre presente. Segundo, por los recuerdos de cada aventura pasada.

No puedo olvidar la primera travesía que me llevo a recorrer Chiloé con amigos.
En esa aventura estreché lazos con la Pauly y tiempo después nos embarcamos en una locura de viaje a Torres del Paine planificado con dos semanas de antelación.
Llevé comida demás, muchas nueces, fuimos atacados por ratones, tuve torticolis y sin contar la infinidad de problemas que surgieron en esa aventura.
Si hay algo que rescato, es la locura de la Pauly, siempre se reía cuando pasaba una nueva desgracia, aprendí de ella, soy loco también ahora.

Luego vinieron dos nuevas travesías: Aysén 2012 y Huilo Huilo 2013.
En Aysén aprendí de polilla. Que tipo más relajado!, si las cosas se complicaban, había que seguir nada más, solucionar el problema. Ahora soy relajado como polilla. Aprendí de mis errores también: “El líder debe esperar, cuidar a su equipo y asegurarse que todos se encuentran bien”. No tengo dudas que es lo correcto y no le temo al rol de liderazgo, a asumir la responsabilidad.

Huilo Huilo 2013 una aventura inolvidable, con grandes de mis actuales amigos y con la mujer que llena mi mundo y mi corazón. Iván en el seminario, Gabriel y Danitza juntos, la Caro escalando con nosotros y mi amigo, el Padre Lorenzo, trabajando por Cristo, grupo redondo.

La última aventura que recuerdo es el ascenso al Cerro El Plomo 2014, junto a Bruno y Bianca. Hicimos un recorrido perfecto a la cumbre. Una semana antes no pudimos con el Leonera, pero primó la consciencia. Los chicos no se cegaban por una cumbre, compartíamos las ideas de la escuela de montaña, así que no fue problema regresar. Recuerdo las palabras de Cristóbal de la Fuente, nuestro instructor de montañismo: “La cumbre seguirá allí, ya habrá tiempo en otra oportunidad”. Así, a la semana siguiente, como una buena cordada, llegamos sin problemas a los 5424 msnm del Plomo, el punto más alto visible desde la región metropolitana de Santiago.

Hoy termina esta aventura y posiblemente me veo distinto. No sólo por mi barba, sino porque me siento diferente, mis energías han vuelto y me encontré con ese “algo salvaje”.

¿Quien soy ahora?, soy una parte de cada una de las personas que me ha enseñado algo en la vida.

Cristian Urbina
Jasper
23 de octubre de 2014

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