El encuentro total

Cuando estuve en Canadá, recorrí muchos lugares: Medicine Lake, Maligne Canyon, Pyramid Mountain, Valley of Five Lakes e hice algunos circuitos de mountain bike cerca del río Athabasca, pero recuerdo con especial atención el 18 de octubre de 2014, el día en que me quedé dormido y solo pude ir a Old Fort Point,  justo en el corazón de la ciudad.
Este es el punto más alto de la cuidad, donde hay un pequeño monte desde el que tienes una vista panorámica al valle del río Athabasca y Jasper. Apenas llegué a la cumbre, la vida silvestre que tanto estaba buscando, apareció. Pude ver tres carneros de grandes cuernos (bighorn sheep), que se alimentaban muy cerca de donde me encontraba, eran parte de lo que ofrecía Jasper. Me sentí satisfecho, tenía una foto característica del lugar, y seguí rumbo al circuito de los Cinco Lagos, que ya había realizado anteriormente en bicicleta por otro camino.
Esta vez, lo hice por el interior del bosque y caminando completamente solo. Debo señalar que en este lugar no existía ninguna prohibición de acceso.  Mientras avanzaba seguían los avistamientos, ahora era el turno de una tierna ardilla, que se alimentaba justo frente mío.  Como era el día de los animales, decidí dejar mi teleobjetivo puesto, pensando en mi interior que podría tener suerte y encontrar un animal aún más grande. Es por esto que antes de seguir, miré al cielo y dije: “Dios, hoy estoy preparado, si tengo que ver un oso, que sea hoy”.

Un disparo
Me adentré por el bosque de Jasper para llegar a Five Lake, el punto final del recorrido. De pronto llegué a una intersección en donde había un cartel que indicaba una bifurcación de caminos. Los vi con detención, no quería equivocarme. Cuando entendí donde debía seguir, di la vuelta para tomar mi ruta, y en ese momento, sucedió lo que estaba buscando.
Justo por el camino elegido, venia un oso negro. Era grande y miraba el suelo como buscando comida. Durante todo el tiempo que recorrí las Rockies llevé conmigo el spray de osos en una mano, y tenía la práctica para quitar el seguro rápidamente en el caso de sufrir un ataque.
Solo por un momento, supe lo que tenía que hacer. Tomé mi cámara, dejé el spray en el suelo y disparé mi obturador. Cuando lo enfoqué, levantó su mirada e hice click, luego bajé mi cámara, tomé el spray y vi como desaparecía en el bosque. Sentí algo muy raro, me emocioné, no sentí miedo, ya habían pasado por eso en Cory Pass, ahora estaba conectado con algo más.
No quise seguir el recorrido; caminé de vuelta a Jasper. Mi aventura había terminado, no dejaba de pensar en lo que había sentido, esa sensación extraña de vulnerabilidad, pero a la vez, esa sensación tan nueva que me hacía parte de ese entorno, de ese bosque, en donde no habían barreras, solo un respeto profundo por la naturaleza.

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